Actualmente, el desempleo está en boca de todos: comercios, prensa, ocio…, pero un aspecto que pasa desapercibido es que no sólo es una crisis económica, sino una crisis de valores y de confianza. Todos esperamos conseguir el mejor empleo posible que se adapte a nuestras expectativas, no obstante, debe verse el trabajo como un servicio y un bien social en aras del desarrollo de la economía personal y estatal.
Todos los días son muchas las personas que esperan impacientes y llenos de incertidumbre, algunos casos dramáticos, la “oportunidad” que les pueda brindar el Instituto Nacional de Empleo (INEM). Por ello, no fue una excepción la oficina de empleo situada en la plaza Lesseps de Barcelona, donde un tropel de gente entraba y salía constantemente en busca de soluciones, que para muchos se hacen de rogar, o sencillamente no llegan a buen puerto.
Según expertos en economía como Pedro García del Barrio, profesor de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), de Barcelona, es necesario romper con viejos esquemas y concebir el trabajo como una actividad dinámica, generada por las propias personas, que cada día la enriquecen con su capacidad creativa, su espíritu emprendedor e iniciativa: valores que parecen haber caído en el olvido.